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¿Qué saben los Músicos y los No-Músicos?

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Muchas de las preguntas sobre la música ya se han respondido en libros que se pueden encontrar en cualquier biblioteca, en la sección música y de física. Bajo el epígrafe Acústica musical encontraremos un problema, y es que se trata de un campo bastante técnico, así que esos libros usan muchas explicaciones matemáticas y gráficos complejos. Los libros llenos de gráficos y fórmulas tienen pocos lectores, y esa es la razón por la que hay poca gente que sepa cómo funciona la música, aparte de unos cuantos profesores de música mal vestidos.

En los estudios de la física y la psicología de la música, podemos pensar que sería bastante sencillo. A fin de cuentas, ¿cuánto hay que aprender sobre por qué un saxofón y un arpa producen sonidos distintos o por qué usamos escalas? Entonces me puse a leer. Algunos temas que yo pensaba que entendía, como el volumen, por ejemplo, resultaban extrañamente complejos y mucho más interesantes de lo que me imaginaba. Para ayudarme a entenderlo, empecé a condensar la información que conseguía en forma de explicaciones más sencillas. Más tarde me di cuenta de que la mayor parte de esta información tan interesante puede presentarse con claridad ante un lector al que sencillamente le encante la música y no tenga formación musical o técnica. Así que empecé a recopilar algunos apuntes.


Hay músicos de primera línea que no están familiarizados con los hechos básicos que subyacen a la música; tocan su instrumento y producen las notas adecuadas en el orden correcto sin pararse a pensar en cómo o por qué su instrumento se diseñó para producir esas notas concretas y no otras. Es como si los músicos hicieran de camareros: nos sirven la comida que han preparado los cocineros (compositores) a partir de un repertorio de ingredientes, pero nadie sabe cómo o por qué llegaron a ser esos los ingredientes disponibles.

Pienso que es una pena que algo tan popular como la música esté rodeado de tanto misterio. Pensemos en no utilizar matemáticas, gráficos o partituras, y nos proponemos mantener un estilo distendido. Si usted explora los hechos básicos que hay detrás de las notas y cómo nos pueden hacer bailar, besar o llorar, descubrirá que muchos de los misterios de la música son perfectamente comprensibles. Además, le alegrará saber que esos conocimientos recién adquiridos no le estorbarán cuando baile, bese o llore.

El objetivo es mostrar a los lectores —tanto músicos como no músicos— que la música se puede comprender en profundidad. Dicho nivel de comprensión puede hacer más intenso nuestro disfrute de la música, del mismo modo que nuestra apreciación de un cuadro se verá potenciada si tenemos algunos conocimientos sobre la manera en que se crean las sombras o sobre el funcionamiento de la perspectiva. A algunos les preocupa que una mejor comprensión de la música pueda reducir el placer que les proporciona, pero en realidad sucede lo contrario. Aprender cómo se cocina un plato complicado te ayuda a apreciarlo todavía más, sin que eso modifique su delicioso sabor.

El director de orquesta sir Thomas Beecham no tiene ningún reparo en expresar sus opiniones musicales. Por ejemplo: «Las bandas musicales son estupendas si se mantienen en su sitio: al aire libre y a varias millas de distancia». Esto es un poco injusto con las bandas, pero sirve para ilustrar el hecho de que la música produce fuertes sentimientos negativos, no sólo positivos. Todos tenemos nuestra música favorita y también la que nos desagrada intensamente, así que no debería darse una definición de la música que incluyera palabras tales como belleza o placer. Lo único que podemos decir sin temor a equivocarnos es que la música es sonido que ha sido organizado para afectar a alguien, definición que resulta francamente pobre. Ese alguien podría ser el compositor únicamente, y el término afectar podría aplicarse a cualquier reacción, desde la alegría hasta el llanto. Por fortuna, es mucho más fácil definir los distintos componentes de la música, como son las notas, el ritmo, la melodía, la armonía y el volumen. 
Aunque hablemos sobre música en general, casi siempre nos referimos a las manifestaciones de la música occidental, desde Frank Sinatra, U2 o Beethoven hasta las canciones infantiles tradicionales o las bandas sonoras cinematográficas. Todos esos estilos, desde el punk rock hasta la ópera, siguen las mismas reglas de la acústica y la manipulación emocional. Las distintas capas de apreciación y comprensión musical se superponen de forma compleja. A simple vista se podría pensar que un músico que da un recital sabe más sobre música que el espectador que no toca ningún instrumento, pero esto no es necesariamente cierto. Puede ser que una persona que no sepa música, pero que sea muy aficionada a la pieza que se interpreta, sepa más sobre cómo debería sonar que el músico que la interpreta por primera vez. Como melómano, usted ya entiende mucho de música, aunque muchos de sus conocimientos se encuentran ocultos en su subconsciente. Iremos explicando esos conocimientos, y espero que además le brinde muchos momentos en los que usted exclame: ¡Ah, conque es así como funciona!.
Así que a lo largo de cualquier conversación con Músicos y No-Músicos, nos encontraremos con áreas de especialización diferentes áreas de la música, y aunque los No-Músicos a veces no tengan idea de la diferencia entre una tonalidad y otra, pueden saber más sobre historia de la música y las diferentes versiones de una interpretación que los propios músicos, de esta forma, tenemos que aprender a respetar el pensamiento y la experiencia de todas las personas, ya que al final, ¡la música es para expresar sentimientos!.

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